Comunicación descendente, una misión compartida

Ane Elizalde Vocal ComInterna

Ane Elizalde
Vocal de ComInterna

Al gestionar la comunicación interna de una empresa u organización nos marcamos objetivos, diseñamos planes, llevamos a cabo numerosas acciones… y aun así en ocasiones alguien, de alguno de nuestros públicos, nos transmite la sensación de que la información no le llega.

¿Qué está sucediendo? ¿Qué más podríamos hacer? En mi opinión, muy a menudo no se trata de hacer más sino de hacer mejor y una buena manera es reforzar nuestra red de comunicadores internos. No olvidemos que todos comunicamos y lo hacemos en todo momento: con nuestras acciones, con nuestras palabras y con nuestros silencios. La comunicación interna se lidera desde el departamento responsable, se apoya en el compromiso de la dirección general y se construye cada día con las acciones de los mandos intermedios.

Es por ello que el compromiso y la complicidad de todos aquellos que tienen equipos a su cargo son cruciales para el éxito del plan de comunicación interna de una organización. No solo la segmentación de nuestros públicos –ya que uno de nuestros esfuerzos es el de segmentar a nuestras audiencias para dirigirnos a ellas de la manera más efectiva– sino  el flujo natural de la información van a hacer que quienes se encuentran más altos en la jerarquía reciban antes las noticias importantes y, a menudo, sean los responsables de transmitirlas a sus equipos en primer lugar.

Es aquí donde toma relevancia su rol como comunicadores internos. Y si bien no podemos ni debemos sustituirlos en este papel, sí es nuestra responsabilidad proporcionarles las herramientas necesarias y nociones importantes para cumplir con esta función:

  • Se debe comunicar siempre y en todas las situaciones, ya que sólo si comunicamos cuando las cosas van bien habremos construido nuestra credibilidad para los momentos difíciles.
  • El silencio también comunica. Y a diferencia de nuestras palabras, cuando optamos por callar tenemos muy poca incidencia sobre lo que nuestros públicos vayan a interpretar.
  • No podemos evitar que existan rumores pero sí podemos anticiparnos y construir una dinámica de comunicación sistemática, consistente y veraz.
  • No hay que tener miedo de decir “no lo sé” o “no puedo responder en este momento”, siempre con la condición de averiguar lo que nos preguntan y contestar cuando las circunstancias lo permitan.
  • La puerta tiene que estar siempre abierta… y además debemos asegurarnos de que los equipos a nuestro cargo entran y preguntan. Nuestra actitud es importante a la hora de transmitir que todas las consultas son apropiadas y legítimas.

La buena noticia –una de las muchas– es que la comunicación interna tiene mucho de hábito y, como tal, mejora con la práctica. Empezar a entrenarla cuanto antes nos ayudará a construir organizaciones más fuertes, flexibles y cohesionadas.

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Acerca de cominternacom

Asociación Comunicación Interna. Profesionales de la comunicación interna con ganas de trabajar por la profesión.
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